12 ago. 2012

Y entonces, ocurre.

Antes o después. No importa la hora. No importa el día. Ni importa el lugar. Solo... Pasa. Algo cambia dentro de ti. A veces no te das cuenta y otras te coge sin avisar. Al principio no sabes lo que es, ni cómo ha llegado a ti. Pero lo sientes. Luego se va haciendo fuerte, más y más. Te atrapa. Te ahoga. Y, si no lo sueltas, no te abandona jamás.



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