26 feb. 2012

No supe encontrarte

No sabría decirte cuánto tiempo estuve esperando. Miré el reloj mil veces, cada segundo que pasaba, pero tú no llegabas. Esperé una hora, dos, cuarenta, mil días, no lo sé. Ni el frío de enero pudo echarme atrás. Esperé una llamada, un mensaje, un suspiro, hasta el más mínimo ruido. Juraría que vi tu cara entre la gente 1000 veces, pero nunca eras tú.

Quizá hoy conserve las ganas. Quizá todavía haya esperanza y algún día aparezcas, sin avisar, como por arte de magia.

Pero ya no duele, porque ya no espero nada.

19 feb. 2012

A veces, yo también necesito que alguien me diga...

''Respira,
aguanta un segundo y respira...''


''Mientras te duela respira conmigo el dolor.''

Tampoco sería tan grave...

En días como hoy se me ocurre que si dejara de existir ahora mismo, en realidad no pasaría ''nada''. Total, somos miles de millones de personas en el mundo y, en realidad, las personas a las que de verdad importo se cuentan con los dedos de una sola mano. Es triste pero, al fin y al cabo, no aporto nada a la humanidad: solo soy una adolescente más, lo único que hago es estorbarle a la mayoría.

Sé que es siniestro pero a veces me pregunto: si yo muriera o desapareciera, realmente ¿quién lo sentiría? ¿Quién lloraría por mí? ¿Cuántos falsos y falsas irían a mi entierro? ¿Lo vería yo desde ahí arriba? Tiene que ser hasta divertido....

Por otro lado, si desapareciera ahora mismo, sé que le daría una alegría a más de uno y de una.
Y no pienso hacerlo.
No voy a rendirme.
Os queda Silvia para rato.

12 feb. 2012

Está lloviendo

Sí, ya sé que no hay ni una sola nube en el cielo. Pero mira, justo aquí, ¿la ves? Tengo una gota en la cara. Ha aparecido de repente, después de tus últimas palabras. Ha dejado un rastro, una pequeña línea húmeda al caer, que me cruza la mejilla. Curioso, ¿verdad?

Te digo que está lloviendo, ¿por qué no me crees?

11 feb. 2012

Querido verano...

Sentarte en la arena. Acercarte a la orilla y mojarte los pies. Respirar profundamente. Buscar conchas. Hacer fotos. Tomarte un helado. No tener que estudiar, no pensar en nada. Reír hasta no poder más. Salir todos los días. Dormir en la playa. Mirar las estrellas cada noche. Gritar. Correr. Ser libre. Disfrutar. Y lo más importante: poder ponerte pantalones cortos.

¿No te encantaría?


3 feb. 2012

Me faltó valor

Me miraste a los ojos y te acercaste despacio, muy despacio. Solo yo podía notar la fuerza de tu mirada y la firmeza de tus pasos. Seguías mirándome, como si quisieras ver a través de mí, como si quisieras descubrir qué hay detrás. Y sin querer construí un muro a centímetros de tu boca.


Quise destruirlo, ¿sabes? Quise dar un paso, solo un paso más, para que tú sonrieras y me dijeras que todo iba a ir bien. Pero no pude. Tuve miedo. Me faltó lo que a ti te sobraba y te alejaste decepcionado. Habrían bastado solo dos palabras para que te dieras la vuelta y volvieras a mirarme, pero no las dije.


Te fuiste alejando cada vez más, hasta que te perdí. Y ojalá supieras que me arrepiento, que lo siento, que si pudiera volver atrás te habría besado sin decir nada y ahora no estaría escribiendo esto.


Sola.