11 feb. 2012

Querido verano...

Sentarte en la arena. Acercarte a la orilla y mojarte los pies. Respirar profundamente. Buscar conchas. Hacer fotos. Tomarte un helado. No tener que estudiar, no pensar en nada. Reír hasta no poder más. Salir todos los días. Dormir en la playa. Mirar las estrellas cada noche. Gritar. Correr. Ser libre. Disfrutar. Y lo más importante: poder ponerte pantalones cortos.

¿No te encantaría?


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